ANÁLISIS DEL CUADRO: DOS VIEJOS COMIENDO
Dos viejos comiendo sopa es una de las Pinturas negras que formaron parte de la decoración de los muros de la quinta del sordo y que representa la vejez y la muerte en la vida de Goya.
La escena que se representa es la de dos viejos comiendo sopa, en la que estos parecen estar mirando algo gracioso por la expresión de sus rostros.
Solo uno de ellos, el que sujeta la cuchara esta en actitud de comer, el aspecto de este personaje es extraño, no está claro si se trata de un hombre o de una mujer. La figura que lo acompaña tiene un aspecto de calavera, como si fuera la muerte. El viejo o vieja mira hacia un lado y señala con un dedo en esa misma dirección pero se desconoce con qué intención, mientras que el otro personaje posee unos papeles y parece que le susurra algo al anciano.
Como en todas las Pinturas negras, los colores y tonalidades se ven reducidas a la utilización de los ocres, tierras, grises y negros, con sólo algún blanco resaltante en ropas para dar contraste.
Esta obra ha tenido varios títulos oficiales durante los años; «Dos mujeres» a mediados del siglo XIX; «Dos viejas comiendo de una escudilla» en 1867; «La Muerte comiendo con una bruja» en 1876 y finalmente en 1900 se le asigno el nombre que se usa actualmente en el Museo del Prado «Dos viejas comiendo sopa» o «Dos viejos comiendo».
Dos viejos comiendo sopa es una de las Pinturas negras que formaron parte de la decoración de los muros de la quinta del sordo y que representa la vejez y la muerte en la vida de Goya.
La escena que se representa es la de dos viejos comiendo sopa, en la que estos parecen estar mirando algo gracioso por la expresión de sus rostros.
Solo uno de ellos, el que sujeta la cuchara esta en actitud de comer, el aspecto de este personaje es extraño, no está claro si se trata de un hombre o de una mujer. La figura que lo acompaña tiene un aspecto de calavera, como si fuera la muerte. El viejo o vieja mira hacia un lado y señala con un dedo en esa misma dirección pero se desconoce con qué intención, mientras que el otro personaje posee unos papeles y parece que le susurra algo al anciano.
Como en todas las Pinturas negras, los colores y tonalidades se ven reducidas a la utilización de los ocres, tierras, grises y negros, con sólo algún blanco resaltante en ropas para dar contraste.


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