29 de diciembre de 1914
Frente occidental
Querida Jenell,
Llevo aquí no muchos meses aunque no sé cuantos exactamente, y prefiero no contar los días pero se me hacen eternos. La vida en las trincheras no es lo que se dice muy agradable, pasamos cada día rodeados de barro, sin apenas comida y viendo a nuestros amigos y compañeros morir. Todo esto ya es una rutina repugnante pero el otro día ocurrió algo totalmente diferente y es que se hizo un alto el fuego para nada oficial ya que fue la noche de navidad, es decir, la noche del 24 de diciembre.
Todo empezó cuando el profundo frío y la intensa niebla acechaban el pitido de las balas y se vieron sorprendidos por otro sonido muy diferente, el de los villancicos del bando alemán, Stille Nacht (Noche de Paz), al que pronto nos unimos nosotros, los aliados que eramos los bandos franceses, británicos y belgas y que servimos de impulsor para crear una atmósfera que hizo posible un verdadero cuento navideño. Dos enemigos que dejamos de serlo para celebrar la Navidad.
Fue un gestó espontáneo lleno de nostalgia.
Durante unas horas, incluso días, dejamos a un lado el odio para enterrar dignamente a los muertos, compartir comida, entonar canciones navideñas, intercambiar regalos… y jugar al fútbol.
Porque no hay nada como el deporte para recordarnos que somos diferentes, pero somos iguales.
El fútbol terminó de hermanarnos junto con el bando alemán en un terreno de juego improvisado, en el que se debatió un partido de fútbol amistoso que pasará a la historia como uno de los pocos momentos que merecen quedar plasmados de cuantos se viven en una guerra. Lo que los alemanes iniciaron en Nochebuena, tuvo un glorioso epílogo en Navidad gracias a un arranque puramente inglesa.
El combate entre ambos contrincantes solo fue por un balón. Tan maravilloso como rápido. Y fueron los alemanes quienes acabaron ganando por un ajustado 3-2. Un resultado muy diferente pero que nos mantuvo unidos al frente de la guerra.
Hoy no sé lo que nos espera pero ya hemos vuelto a esta horrible rutina a la que estamos sometidos durante todo este período.
Espero poder volver pronto para poder darte aunque sea un solo abrazo por última vez y poder veros a ti y a los niños aunque sea por un solo minuto pero lo deseo con todas mis fuerzas para que se cumpla pronto.
Os quiero.
Philippe.
BIBLIOGRAFÍA:
Todo empezó cuando el profundo frío y la intensa niebla acechaban el pitido de las balas y se vieron sorprendidos por otro sonido muy diferente, el de los villancicos del bando alemán, Stille Nacht (Noche de Paz), al que pronto nos unimos nosotros, los aliados que eramos los bandos franceses, británicos y belgas y que servimos de impulsor para crear una atmósfera que hizo posible un verdadero cuento navideño. Dos enemigos que dejamos de serlo para celebrar la Navidad.
Fue un gestó espontáneo lleno de nostalgia.
Durante unas horas, incluso días, dejamos a un lado el odio para enterrar dignamente a los muertos, compartir comida, entonar canciones navideñas, intercambiar regalos… y jugar al fútbol.
Porque no hay nada como el deporte para recordarnos que somos diferentes, pero somos iguales.
El fútbol terminó de hermanarnos junto con el bando alemán en un terreno de juego improvisado, en el que se debatió un partido de fútbol amistoso que pasará a la historia como uno de los pocos momentos que merecen quedar plasmados de cuantos se viven en una guerra. Lo que los alemanes iniciaron en Nochebuena, tuvo un glorioso epílogo en Navidad gracias a un arranque puramente inglesa.
El combate entre ambos contrincantes solo fue por un balón. Tan maravilloso como rápido. Y fueron los alemanes quienes acabaron ganando por un ajustado 3-2. Un resultado muy diferente pero que nos mantuvo unidos al frente de la guerra.
Hoy no sé lo que nos espera pero ya hemos vuelto a esta horrible rutina a la que estamos sometidos durante todo este período.
Espero poder volver pronto para poder darte aunque sea un solo abrazo por última vez y poder veros a ti y a los niños aunque sea por un solo minuto pero lo deseo con todas mis fuerzas para que se cumpla pronto.
Os quiero.
Philippe.BIBLIOGRAFÍA:

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